¿Tienes clara tu misión y la de tu proyecto? Prueba una galleta

Seguimos con esta serie de artículos dedicada a la planificación para ayudarnos a aclarar ideas y estructurar nuestro proyecto, darle orden y coherencia.

¿Tienes clara tu misión y la de tu proyecto?

Prueba una galleta… Esto es lo que hago. Si te gusta, tengo más 😉

La idea-misión es la Metodología del Fin último, expresada de una sola vez y de forma:

  • Clara
  • Concreta
  • Sintética
  • Diferenciadora

¿Qué significa esto?

La idea-misión es distinta de los objetivos. Los objetivos son puntos finales, metas a alcanzar y cuando las alcanzas, ya está. La idea-misión se hace siempre, de forma continua. Es nuestra manera de actuar durante todo el proceso del plan que ejecutamos.

Es el camino por el que caminamos para conseguir nuestro fin, aquello que aclara a cualquier persona y de una sola vez qué es lo que hacemos.

Es el resumen de todo nuestro ser como organización o proyecto.

La idea-misión incluye el qué, el cómo y el para quién, por tanto, es importante definir bien estos 3 puntos previamente.

Imagina que alguien te pregunta a qué te dedicas. Trata de contestar con una frase corta, sencilla, clara y representativa de lo que haces con tu proyecto. Es lo que en técnicas de comunicación para ventas se llama “elevator pitch”. Este término, que se traduciría algo así como “discurso del ascensor” (formalmente, “discurso breve”) se refiere a una descripción que harías de tu proyecto o emprendimiento a alguien que conoces en un ascensor, es decir, con el que tienes sólo unos segundos para hablar. Y esa información, que es una frase corta y comprensible de lo que haces, viene de tu idea-misión.

Puedes cambiar de objetivos año a año, de actividades, de herramientas, pero la idea misión seguirá ahí, siempre la misma, hasta que se cumpla tu objetivo final. Es el movimiento de tu sueño.

¿Cuál es la misión de tu proyecto? ¿qué clase de vida deseas ayudar a crear?

Más sobre…

Elevator pitch

Encontré esta página para Emprendedores en España: http://www.myelevatorpitch.es/ Un concurso nacional con información sobre cómo conseguir un buen discurso breve y quizá te interese para tu proyecto 🙂

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Para tener una buena planificación, has de tener un buen por qué

Hace poco te presentaba el vídeo de Simon Sinek, “Start With Why”.

Simon presenta de una forma muy clara y sencilla algo que en la planificación de cualquier proyecto es básico: ¿por qué?

En los proyectos educativos lo solemos llamar La Fundamentación, en lo que se basa todo lo demás. Muchas veces se hace hincapié en los objetivos, en que sean claros, precisos, bien formulados… y eso es esencial, pero no podemos crear los objetivos que realmente deseamos conseguir sin haber definido antes por qué lo hacemos.

Puedes redactar unos objetivos muy claros e interesantes, unos que parezcan muy profesionales, pero si no corresponden a tu por qué real, no serán los tuyos, y puedes encontrarte en un punto del proyecto en el que, de repente, no sepas dónde estás. Si no partes de tu por qué real, puedes llegar a estresarte con tu proyecto.

Cuando aquí te hablo de sueños, me refiero a ese por qué, a eso que fundamenta todo tu proyecto, y a eso que le pone el corazón. Cuando lo tienes claro, las cosas parecen mucho más sencillas.

Te comenté que íbamos a hablar más sobre cómo hacer una buena planificación, pues bien, aquí estamos… empecemos por el principio 🙂

A los seres humanos nos gusta crear cosas. No sólo para sobrevivir, sino para transformar, para evolucionar, para materializar la vida que imaginamos.

Tienes una vida que está en un punto A y quieres que se convierta en B, y esto puedes verlo de 2 formas: como una carencia (“debería tener B, pero tengo sólo A”) o como una oportunidad creativa (“Me apetece crear B. Me apetece vivir esa experiencia.”).

Desde ambas puedes comenzar tu proyecto, aunque te adelanto que los resultados serán diferentes. Puedes elegir por amor (aceptar lo que tienes y crear algo nuevo, diferente, a partir de ahí) o por miedo (cubrir una carencia).

Cuando te invito a soñar, a crear desde tu imaginación, tu creatividad, el mundo que deseas, te estoy proponiendo que pruebes a crear desde ese amor a tu vida.

Y el siguiente paso es hacerlo consciente, ponerlo en palabras, en ideas concretas.

Ahora tienes una vida, has experimentado cosas que te gustaría conservar y otras que deseas cambiar. ¿Qué vida imaginas? Ese es tu por qué, y es esencial para el siguiente paso, para crear tus objetivos, y también, como bien dice Simon, para comunicarte con los demás, porque todos nos movemos por nuestros por qués, es lo que nos conecta, lo que nos hace interesarnos unos por otros, y lo que hará que los demás se interesen por tu proyecto. Identifica el tuyo.

Los psicólogos han categorizado nuestros “por qués”. La pirámide de Maslow, por ejemplo, nos habla de necesidades, desde las más básicas, de supervivencia, hasta las de autorrealización.

Te propongo aquí un esquema un poco más sencillo:

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En tu sueño, en la vida que deseas vivir, hay muchas cosas que puedes aportar. ¿Cómo participas tú en la creación de ese mundo? Puedes ayudar a cubrir necesidades básicas, o intereses más especializados.

Haz una lista de las cosas que te gustaría vivir, crear, que son diferentes a las que tienes en este momento. Las actuales son tu punto A, y las que imaginas son tu punto B. ¿En qué puedes contribuir para llegar de A a B? Esa será tu idea de proyecto.

Escribe tu fundamentación. Diseña el mundo que deseas contribuir a crear y lo que puedes aportar en él, para que se haga realidad. Ese será el motor de tus acciones y de tus decisiones.

Hazlo. Toma una hoja de papel y describe cómo es la vida que deseas, el mundo, y lo que aportas. Dedica tiempo a imaginarlo y a escribirlo o, incluso, pintarlo. Sé específico/a. De ahí saldrán tus objetivos, el “para qué”. Nos encargaremos de ellos un poco más adelante, ahora céntrate en el por qué.

Y si tienes dudas sobre cómo abordar o concretar esta parte, recuerda que puedes contar con las sesiones de coaching para proyectos. ¡Estaré encantada de ayudarte!

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La importancia de la planificación en los proyectos

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Los dos lados del cerebro funcionan en equilibrio. Eres una persona completa y tu potencial se desarrolla cuando todo tu ser apoya y acompaña, cuando cada parte realiza su labor de forma óptima.

Tu creatividad debe tener su espacio y también tu mente racional. Y la mente funciona mejor con orden.

Debes liderar ambas partes, la creativa y la racional, dándole a cada una el lugar en el que puede ser útil.

El sueño es el impulso y habrá aún más partes donde será muy útil tu creatividad. Hoy voy a ayudarte con esa otra parte que coloca cada idea en su sitio para crear orden, armonía y también disfrute, ya que te da visión y pasos a seguir, que tú mismo/a eliges, con ayuda de unas sencillas pautas.

El orden en nuestro proyecto es un reflejo de nuestro orden interior. Ordenar el proyecto nos ayuda a ordenar nuestra mente, nos da una dirección, un camino y paz interior.

Es importante encontrar un equilibrio entre el plan, el orden, la dirección a seguir y los sucesos. Un plan se puede reorientar, puede tener cabida para más creatividad y la adaptación a las circunstancias, sin convertirse en improvisación y sin volverse inflexible.

Y todo esto se consigue con 3 cosas:

  1. Objetivos y filosofía de proyecto bien establecidos
  2. Un plan acorde a ellos
  3. Un buen equipo de trabajo (aunque sea sólo de uno)

Tener un buen plan ahorra mucho esfuerzo, optimiza los recursos y el tiempo y da sensación de dirección a todos los participantes.

Tradicionalmente, existen 2 tipos de planificación: estratégica y operativa.

La planificación estratégica es aquella que marca la dirección, las etapas, se encarga del proceso y de la estructura y recursos generales. En un proyecto individual, estarías planteando, entre donde estas y donde quieres llegar, cuales son las metas intermedias, los pasos a dar y la evolución en el tiempo.

La planificación operativa es la que te ayuda a optimizar y hacer eficiente cada etapa a través de la gestión de recursos y tareas concretas. Es la que te ayuda a progresar día a día y, cuando está bien planteada, permite ver avances y mantenerte motivado/a, a ti y a tu equipo.

Un plan no tiene que ser algo complicado o con muchas variables, ha de ser, sobre todo, útil. Que te ayude a avanzar.

Aprender a planificar es relativamente fácil, pero lleva bastante tiempo si intentas hacerlo todo a base de experimentación, porque en el ensayo y error se usa gran esfuerzo en algo que es útil, pero que no es el corazón de tu proyecto.

Mi recomendación es que pongas tu energía en el sueño, en el alma del proyecto, en la visión de lo que deseas conseguir, y aproveches los conocimientos de quien ya tiene formación y experiencia en el campo de la planificación.

Dedica un tiempo a formarte en las bases de la planificación y ve aprovechándolo para desarrollar tu propio proyecto. Y si necesitas algo más detallado o específico, busca a un experto que pueda aconsejarte o guiarte. Aprenderás a la vez que avanzas y mantienes la ilusión de tu sueño.

En próximos artículos iré dándote algunas claves y pautas para hacer una buena planificación. Ten lista la información de base:

  • Tu sueño
  • Los servicios o productos, es decir, el contenido
  • Tu público
  • Tu filosofía personal

Si aún no tienes claros estos puntos, te invito a dar una vuelta por el blog, ya que hay varios artículos que te pueden ayudar o, más directo aún, el curso Cómo Crear Tus Sueños, que te ayuda a definir todos los contenidos básicos para tu proyecto.

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