Los tipos de proyectos

Antes de comenzar este blog, escribí unos cuantos artículos en la web. Uno de ellos era “Los Tipos de Proyectos”, que está incluido también en el curso Cómo Crear Tus Sueños en forma de anexo:

A la hora de crear nuestros sueños, nos pueden surgir ideas de proyectos grandes o más concretos.

Aunque la esencia del sueño es la misma, las gestiones y la parte práctica toman otra dimensión cuando estamos hablando de grandes proyectos.

Un apunte para todos los casos:

Apunta alto, pero empieza siempre por lo pequeño.
  1. Primer aspecto a considerar: ¿cómo eres tú?
  2. Segundo aspecto a considerar: ¿es realmente necesario?
  3. Tercero: Dedícate a un máximo de 3 cosas
  4. Cuarto: Considera integrarte en un proyecto mayor
  5. Quinto: ¿Qué tipo de organización vas a elegir?

1. Primer aspecto a considerar: ¿cómo eres tú?

Según las características de cada uno, podemos gestionar proyectos desde una perspectiva más amplia o más concreta.

También unas personas trabajan a un ritmo más alto que otras, cuya naturaleza les lleva a hacer las cosas más despacio.

¿Es mejor lo uno que lo otro? Definitivamente, no

Si tu forma de trabajar es más pausada, tu sueño y tu proyecto se corresponderán con ello. Si tu visión es más amplia, el papel que desarrollarás será distinto de si es más específica.

Lo importante es que puedas aprovechar tu máximo potencial

Si eres una persona con dotes de organización, o impulsora de ideas, es posible que hacer trabajos concretos durante largo tiempo haga que te sientas encasillado/a. Por otro lado, si lo tuyo es hacer pequeñas cosas, pero que queden bien acabadas, eso será mucho más motivador para ti que si tienes que obligarte a dirigir grandes proyectos, por mucho que sepas de un tema.

No hay trabajos buenos ni malos, ni más grandes o más pequeños. Hay ocupaciones adecuadas para unos y otras para otros. Cada uno puede ser excelente en su área, en su ritmo y un “líder sin cargo”, como diría Robin Sharma.

Nuestro trabajo es la plataforma donde expresar lo mejor de nosotros mismos
– Robin Sharma – “El líder que no tenía cargo”

2. Segundo aspecto a considerar: ¿es realmente necesario?

A veces, comenzamos con mucho entusiasmo e ideamos proyectos gigantes, tratando de abarcar todo lo que podamos de las cosas que se nos ocurren.

La vida es “corta”, sí, pero se hará aún más corta si no te cuidas a ti mismo/a en el proceso: si te embarcas en más cosas de las que puedes materialmente abarcar, puedes acabar no haciendo ninguna de ellas bien y agotándote por el camino.

Crea proyectos saludables

De todas las ideas y actividades que se te ocurren, ¿cuál te motiva más? ¿cuál te representa mejor y puede darte mayor satisfacción al realizarla?

Tenemos un potencial infinito… para disfrutarlo paso por paso.

3. Tercero: Dedícate a un máximo de 3 cosas

Aunque tu ritmo de trabajo sea rápido, aunque tu forma de ser te lleve a proyectos grandes, dedícate sólo a 1, 2 ó máximo 3 cosas a la vez.

Si son productos o servicios concretos, dedícate a ellos. Si, por el contrario, lo que estás proyectando incluye una línea de productos (varios relacionados) o gestionas diversos servicios, entonces dedícate también sólo a 1, 2 ó 3 cosas: la gestión global de éstos.

No trates de estar
“al plato y a las tajadas”

Por ejemplo: si vas a vender utensilios de cocina… ¿los vas a fabricar tú? ¿cuántos podrías fabricar y, a la vez, gestionar una empresa que los promueva y venda, con todo lo que ello conlleva? ¿cuál sería el límite confortable?

Si los productos ya están hechos y tú los distribuyes, es diferente. Si ya cuentas con un equipo de trabajo que se encargue de la organización, puedes crear áreas de negocio y desarrollo… hay muchas opciones, pero, sobre todo, ten en cuenta que, trabajes al nivel que trabajes, no puedes hacer eficazmente lo grande y lo pequeño a la vez (salvo alguna cosa puntual, y por gusto personal)

Si tu forma te lleva a lo grande, alíate con profesionales que sean buenos en lo “pequeño”, en trabajos o sectores específicos, y tú dedícate a promover tu idea, darle forma global, investigar, hacer contactos e incorporar contenidos o aliados existentes.

Te pongo mi ejemplo personal: yo soy una persona que trabaja excepcionalmente deprisa y, a la vez, mi carácter es tranquilo. No es una prisa “acelerada” (aunque a veces me acelere, como todos, pero eso es más una cuesión emocional, de estrés), es, simplemente, un ritmo de pensamiento y de trabajo natural.

También tengo facilidad para tener la visión global de las cosas. Así que, cuando me pongo a hacer algo “pequeño” (por ejemplo, un curso concreto), si no es del tema que más me apasiona o si hacerlo dura más allá de un par de semanas, empiezo a cansarme, así que hace mucho tiempo ya que decidí dedicarme sólo a dirigir y, puntualmente, cuando aparece una idea que me entusiasma, y de la que puedo aprender cosas nuevas haciéndola, entonces me centro en ella esas una o dos semanas, la termino y sigo con lo que me da más tranquilidad: esa visión global.

Por otro lado, tengo un gran amigo, con el que he trabajado durante muchos años, cuyo ritmo es muuuuuucho más pausado y, además, le gustan las cosas concretas, y las manualidades. Lo que hace es hermoso y a mí me encanta ver cómo va creando pequeñas cosas interesantes.

También le gustan los recursos naturales, y es el creador de los cursos de Plantas Medicinales, Aromaterapia y los Saberes de la Abuela que he incorporado gracias a él en el catálogo de este proyecto. Ambas dedicaciones se complementan.

4. Cuarto: Considera integrarte en un proyecto mayor

Si lo que tienes planteado puede ser útil para planes más grandes, quizá lo que te interesa es integrarte en ellos para que ambos salgáis beneficiados:

  1. El plan mayor, de lo específico que tú puedes aportar
  2. Tú, de tener una infraestructura ya montada y dirigida por otros, donde puedas dedicarte a ser excelente en lo que haces
Cuando dos que trabajan de forma excelente se unen
crean una sinergia que traspasa las fronteras

5. Quinto: ¿Qué tipo de organización vas a elegir?

Aunque sea un proyecto personal, se puede convertir en algo en lo que más gente participe (colaborativo), o hacerlo tú solo/a.

Puede ser horizontal o jerárquico. Ambas cosas son positivas. La jerarquía es un medio de organización muy eficiente en los grandes proyectos y puede ser muy enriquecedor para las personas que lo integran si se gestiona adecuadamente: con mente y con corazón.

Si no te integras en un proyecto mayor, sino que lanzas por completo el tuyo propio, tendrás que decidir qué tipo de estructura te conviene más:

  • Una empresa: esto suele ser lo más adecuado para proyectos individuales. Las empresas surgieron como el mecanismo de puesta en práctica de lo que la gente ideaba individualmente, y también como unidad independiente dentro de los mercados (los sitios donde se intercambian cosas).
  • Y dentro de las empresas hay diversos tipos, aunque como entidades para lo que estamos tratando en este artículo serían todos similares.
  • Una asociación: Suelen ser entidades asamblearias, donde las decisiones se toman por consenso entre los asociados. Es una forma realmente interesante de trabajar, aprender, hacer cosas en común con otros, relacionarte… Y entre todos se puede apoyar el objetivo de ese proyecto.
  • Una federación: Parecidas a las asociaciones, pero donde la puerta suele estar más abierta a asociarse, y que se gestiona por un grupo más reducido y menos asambleario
  • Una fundación: Una entidad que creas destinada exclusivamente a un beneficio social, como un segmento de población o gestión de patrimonio (arte, objetos antiguos, zonas o construcciones de interés, etc.)
  • O quizá quieras integrarte en una institución y ayudar a organizar y mejorar la calidad de una comunidad, una región, un país…

Todas ellas tendrán sus características particulares según el país o estado en que te encuentres.

Si no las conoces todas porque, por ejemplo, siempre has estado rodeado/a de gente que trabajaba en empresas o, al contrario, has formado parte del mundo asociativo y nunca has visto una empresa de cerca, lo primero importante es que te acerques a ellas, alguna que puedas encontrar que sea de tu agrado o que tenga buena reputación por su gestión interna (tanto de medios como de personas) y que te expliquen cómo funcionan.

Entrevístate con ellos, hazles preguntas y aprende las bases de su funcionamiento. Así podrás decidir cuál es la mejor opción para ti y también ver el ejemplo de alguien que ya lo está haciendo con calidad.

Yo he llevado proyectos tanto en asociaciones como en empresas. También he colaborado con federaciones, fundaciones e instituciones de distintos tipos. Todas me gustan y cada una tiene sus peculiaridades y su espacio.

Y si, después de haberlas conocido, ninguna de éstas se ajusta a lo que estás planteando…

¡Crea opciones nuevas!

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