Para tener una buena planificación, has de tener un buen por qué

Hace poco te presentaba el vídeo de Simon Sinek, “Start With Why”.

Simon presenta de una forma muy clara y sencilla algo que en la planificación de cualquier proyecto es básico: ¿por qué?

En los proyectos educativos lo solemos llamar La Fundamentación, en lo que se basa todo lo demás. Muchas veces se hace hincapié en los objetivos, en que sean claros, precisos, bien formulados… y eso es esencial, pero no podemos crear los objetivos que realmente deseamos conseguir sin haber definido antes por qué lo hacemos.

Puedes redactar unos objetivos muy claros e interesantes, unos que parezcan muy profesionales, pero si no corresponden a tu por qué real, no serán los tuyos, y puedes encontrarte en un punto del proyecto en el que, de repente, no sepas dónde estás. Si no partes de tu por qué real, puedes llegar a estresarte con tu proyecto.

Cuando aquí te hablo de sueños, me refiero a ese por qué, a eso que fundamenta todo tu proyecto, y a eso que le pone el corazón. Cuando lo tienes claro, las cosas parecen mucho más sencillas.

Te comenté que íbamos a hablar más sobre cómo hacer una buena planificación, pues bien, aquí estamos… empecemos por el principio 🙂

A los seres humanos nos gusta crear cosas. No sólo para sobrevivir, sino para transformar, para evolucionar, para materializar la vida que imaginamos.

Tienes una vida que está en un punto A y quieres que se convierta en B, y esto puedes verlo de 2 formas: como una carencia (“debería tener B, pero tengo sólo A”) o como una oportunidad creativa (“Me apetece crear B. Me apetece vivir esa experiencia.”).

Desde ambas puedes comenzar tu proyecto, aunque te adelanto que los resultados serán diferentes. Puedes elegir por amor (aceptar lo que tienes y crear algo nuevo, diferente, a partir de ahí) o por miedo (cubrir una carencia).

Cuando te invito a soñar, a crear desde tu imaginación, tu creatividad, el mundo que deseas, te estoy proponiendo que pruebes a crear desde ese amor a tu vida.

Y el siguiente paso es hacerlo consciente, ponerlo en palabras, en ideas concretas.

Ahora tienes una vida, has experimentado cosas que te gustaría conservar y otras que deseas cambiar. ¿Qué vida imaginas? Ese es tu por qué, y es esencial para el siguiente paso, para crear tus objetivos, y también, como bien dice Simon, para comunicarte con los demás, porque todos nos movemos por nuestros por qués, es lo que nos conecta, lo que nos hace interesarnos unos por otros, y lo que hará que los demás se interesen por tu proyecto. Identifica el tuyo.

Los psicólogos han categorizado nuestros “por qués”. La pirámide de Maslow, por ejemplo, nos habla de necesidades, desde las más básicas, de supervivencia, hasta las de autorrealización.

Te propongo aquí un esquema un poco más sencillo:

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En tu sueño, en la vida que deseas vivir, hay muchas cosas que puedes aportar. ¿Cómo participas tú en la creación de ese mundo? Puedes ayudar a cubrir necesidades básicas, o intereses más especializados.

Haz una lista de las cosas que te gustaría vivir, crear, que son diferentes a las que tienes en este momento. Las actuales son tu punto A, y las que imaginas son tu punto B. ¿En qué puedes contribuir para llegar de A a B? Esa será tu idea de proyecto.

Escribe tu fundamentación. Diseña el mundo que deseas contribuir a crear y lo que puedes aportar en él, para que se haga realidad. Ese será el motor de tus acciones y de tus decisiones.

Hazlo. Toma una hoja de papel y describe cómo es la vida que deseas, el mundo, y lo que aportas. Dedica tiempo a imaginarlo y a escribirlo o, incluso, pintarlo. Sé específico/a. De ahí saldrán tus objetivos, el “para qué”. Nos encargaremos de ellos un poco más adelante, ahora céntrate en el por qué.

Y si tienes dudas sobre cómo abordar o concretar esta parte, recuerda que puedes contar con las sesiones de coaching para proyectos. ¡Estaré encantada de ayudarte!

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