3 pasos para encontrar tus sueños

Cuando hablo con la gente sobre Cómo Crear tus Sueños me encuentro, principalmente, con 3 grupos de personas:

  1. Las que tienen claros sus sueños y ya están siguiendo su propia guía para hacerlos realidad
  2. Las que tienen una idea, quieren cambiar algo, dedicarse a otra cosa, pero no saben cómo dar los primeros pasos
  3. Las que sienten que no tienen sueños o que, si los tienen, no saben cuáles son

Para todas ellas, voy a compartir con vosotros lo que pasó, lo que hice después y lo que descubrí sobre los sueños.

El sentido de la vida

Mi vida siempre había tenido sentido. La disfrutaba, hacía lo que quería hacer, tenía ilusiones, sueños… Si me hubieran preguntado entonces, mi respuesta habría sido clara y directa.

Sabía que había gente que no sentía las cosas así, esa alegría solamente por vivir, pero no podía identificarme con ella, porque yo siempre la había sentido.

Si alguna vez pregunté o hablé con alguien sobre el tema, lo que encontré fue que eso del sentido de la vida es algo que, mientras estás ocupado/a, no te planteas demasiado. Te centras en tu día a día, tu trabajo, tus quehaceres, la idea que tienes de lo que debe ser, sin darle demasiadas vueltas a cuestiones trascendentales.

Hay quien sigue así siempre y quien, llegado un momento, empieza a sentir que le falta algo, que hay un vacío en su vida. En ese momento, unos deciden seguir con lo que tienen y otros empiezan a plantearse qué ocurre, por qué hacen realmente las cosas y qué sentido tiene su vida.

Hace un tiempo años, la mía comenzó a darse la vuelta, en parte por las circunstancias y en mucha mayor parte por decisión personal.

Cuando terminé de girarla del todo fue cuando me vi en una especie de vacío general. Sin propósito, sin ilusión, sin sueños.

No la había girado hacia otra dirección, la había limpiado, soltado, me había desenganchado de ella.

Con la intención de sanar, de encontrarme, lo había soltado todo tanto que ya no sabía qué hacía aquí ni para qué vivía. Empecé a ver entonces la diferencia. Desde aquel vacío, empecé a comprender.

¿Por qué hacemos las cosas?

Me di cuenta de que, en la mayoría de los casos, hacemos cosas para encontrarnos a nosotros mismos a través de ellas. Queremos ayudar a los demás, precisamente, en aquellos aspectos que aún no comprendemos de nosotros. Sentimos la necesidad de educar, de formar, en lo que internamente queremos aprender, sanar, equilibrar, así que nos volcamos en ello en el exterior para encontrar las respuestas del interior.

El segundo motivo por el que hacemos las cosas es porque sentimos un impulso de experimentar, de descubrir, de expandirnos.

Ese impulso, ese deseo por vivir es intrínseco en cada persona, más allá de la supervivencia, y, sobre él, se van asentando todos esos asuntos no resueltos, que se van quedando pendientes y que nos llevan a realizar todas esas “acciones complementarias”. Vamos modificando nuestros comportamientos, actitudes y nuestra forma de ser para adaptarlas a las circunstancias y, cuando estos asuntos sin resolver se acumulan, empezamos a perder de vista el motivo original del movimiento y, llegado un punto, también el sentido de nuestra vida y de quiénes somos, más allá de esas circunstancias.

La semilla

La buena noticia es que siempre queda una semilla de quiénes somos, es algo que está ahí y seguirá ahí, esperando a que volvamos a poner nuestra atención en ello.

Nada de lo que pueda haber pasado ha borrado o sustituido realmente quién eres. Sigues estando ahí.

Del vacío al sueño

1. Cree en ti

Ocurre una cosa cuando nos “perdemos”, y es que dejamos de valorarnos. Pero esto es, solamente, porque no recordamos quiénes somos ni lo que podemos aportar.

¿Te suena alguna de estas frases?

  • No sé para qué sirvo, ¿quién puede estar interesado en lo que hago?
  • No hay nada que me ilusione realmente. Quizá un momento, pero luego se va el entusiasmo
  • No funciona nada de lo que intento
  • Hay otros que lo hacen mucho mejor que yo. ¿Cómo voy a competir con eso? ó ¿para qué voy a hacerlo yo?

Todos esos mensajes, esas preguntas, provienen de ideas adquiridas y de asuntos pendientes, experiencias limitantes del pasado.

Para crear tus sueños, el primer paso es Creer en Ti y en que traes algo valioso.

Si reconoces alguna de las preguntas anteriores u otras similares, empieza por darte cuenta, simplemente, de que esa autoimagen es ficticia, está creada por experiencias pasadas, y que tú estás detrás de todo eso, aunque aún no veas dónde. Confía en eso.

2. Observa tus emociones

El término emoción viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia”.

Vamos a hacer las cosas sencillas, porque así son.

Los asuntos que tenemos pendientes son, realmente, emociones acumuladas que no hemos sabido cómo gestionar. En lugar de liberar el movimiento, nos las callamos y se quedan estancadas y acaban por salir a la menor ocasión, con cualquier circunstancia que nos recuerde sutil o evidentemente aquello que nos pasó. Y, cuanto más tiempo pasa, menos relacionamos los sucesos, cuando la relación es, precisamente, la emoción en sí.

Como primer paso para liberar los asuntos pendientes y poder, así, descubrir lo que hay debajo, basta con darnos cuenta de las emociones que sentimos. Si hay incomodidad en un asunto, algo que “no está en su sitio”, eso forma parte de lo que queremos resolver.

Con calma, no hay prisa. Por ahora, sólo observa, presta atención a lo que ocurre y a tus sentimientos sobre ello. Como si estuvieras mirando una película.

Todo tiene un propósito, una utilidad. Date un respiro.

3. Sigue a tu corazón

Lo que llamamos corazón no es lo mismo que las emociones. Hay una diferencia, y puedes saber cuál es.

No hablo del corazón físico, sino de un punto energético que tenemos en el centro del pecho. Cuando sigues a tu corazón, éste se expande. Es una sensación muy física y real. Cuando no lo haces, se contrae.

En el fondo, no importa si lo que buscamos es resolver nuestros asuntos o crear cosas nuevas. Lo que importa es el movimiento.

Si quieres crear tus sueños, tendrás que averiguar cuáles son a través de tu corazón. Si tus emociones no te dejan tranquilo/a es porque aún tienes asuntos pendientes, y puedes ir resolviéndolos por el camino.

Sólo elige una dirección, la que sea, y comienza a caminar.

No hace falta que sean “grandes cosas”, sólo aquellas que más disfrutes, que más te atraigan. Ante la duda, elige lo que haga abrirse tu corazón. Eso es lo que te dice que te estás siguiendo a ti.

Cosas que te pueden ayudar

11864203_sSeguir estos tres pasos es más que suficiente para empezar.

Si en algún momento te atascas, sabes que cuentas con ayuda. Tienes los cursos y tienes el Plan Crea Tus Sueños.

Lo más importante que debes saber es que sí se puede, que tú puedes. Que sólo necesitas encontrar tu propio camino. Y que hay gente dispuesta a ayudarte.

Recursos específicos

¿Qué más puede serte de utilidad?

Cada paso del camino sólo necesita una cosa: una dirección. En ocasiones no conocemos el paso y, en otras, no nos atrevemos a darlo.

Lo que a mí me ayudó en cada uno de esos casos fue:

  1. La comprensión de mí misma
  2. Superar mis miedos

Mi recomendación es que aproveches aquello que te pueda servir para estos dos objetivos.

Éste es el proyecto en el que he reunido todo lo que a mí me ayudó a comprender, sanar y avanzar y lo he puesto al servicio de los demás:

  1. La sanación: para equilibrarte, liberar los obstáculos y recuperar tu energía
  2. El curso: para conocer las claves y la forma de ponerlos en práctica
  3. El plan: para ayudarte específicamente con tu caso

Aquí te dejo un cuento que te puede gustar:

 ¡Tú también puedes crear tus sueños!

3 respuesta a “3 pasos para encontrar tus sueños”

    1. Sí, es mi voz 🙂

      Quizá es de corte budista, no me había dado cuenta :p

      Escribí lo que me sentía en forma de cuento y luego lo dibujé y lo monté, con la intención de que sirviera a esas personas que me dicen que no tienen sueños 🙂

      1. Pues te salió muy bonito. Yo era precisamente una de esas personas y siempre preguntándome por el sentido de la Vida, y sí, luego también me di cuenta de lo que explicas. En un Universo Cuántico, millones de posibilidades existen y una toma la que cree. 🙂

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