La otra cara del emprendimiento

Ayer, en el artículo que escribí para Sé Leyenda, dos personas hicieron comentarios muy interesantes, que me gustaría incluir aquí, junto con mi respuesta, después de una importante reflexión.

Es posible que encuentres algunas entradas en mi blog en forma de cosas que debes o no debes hacer. Pero el resumen de todo es que nadie te puede decir lo que es mejor para ti. Si quieres un consejo, el mío siempre será “síguete a ti”.

Esta semana estamos con la puesta en marcha. Antes de comenzar el camino algunas personas lo miran con vértigo: ¿qué pasará? ¿tendré que soltarlo todo? ¿y si no funciona?

Verás que, siguiendo los pasos que te indico, la puesta en marcha ya no te dará tanto vértigo, pero si eres una de esas personas que aún están ahí, en la línea de salida, sin saber si dar el paso o no, te entrego mis reflexiones y mis experiencias, para que recojas de ellas lo que resuene contigo. Fíate de ti. Ya sea quedarte en la línea o dar ese paso. Pero si lo das, hazlo sobre la base de más peso: lo que realmente quieres.

Buenas tardes/noches, Khris. Soy Marga (Margarita Álvarez).

Lo primero, agradecerte la cortesía con la que has escrito tu comentario. Me das la oportunidad de ampliar un poco más el artículo con todas las cuestiones que planteas, que me parecen muy razonables. Te voy a dar mi punto de vista y mi experiencia en cada una de ellas y espero que sirva también para aclarar lo distintivo de este camino, que no son tanto los pasos como la filosofía que encierra detrás.

Tú comentas sobre “la otra cara del emprendimiento” y “saber a qué nos enfrentamos realmente”. Bien, te diré esto: a lo que te enfrentas realmente cuando emprendes es a ti mismo. ¿Qué quiero decir con esto? Cuando te decides a emprender por un proyecto que es tuyo, tu idea, tu sueño, lo que sale de tu interior, has de estar dispuesto a defenderte a ti y a lo que realmente quieres, frente a todas las dudas que se te puedan plantear.

Has de estar dispuesto a confiar en lo que sientes y a seguirte a ti. Y cada uno vive esto de una manera. Hay quienes lo viven con sufrimiento y quienes lo viven con disfrute. Hay quienes están preocupados debido a que tienen unas necesidades inmediatas o, incluso, quienes desean controlar cada paso y se angustian cuando las cosas no salen como esperaban, y quienes deciden vivirlo desde el descubrimiento.

Como verás, en el artículo yo no menciono que todo vaya a ser maravilloso, y tampoco lo contrario. No te digo cómo lo vas a vivir porque eso sólo puedes decidirlo tú. Sin embargo, te propongo el camino más directo para que lo que crees sea realmente coherente con quien eres en tu interior.

Aunque esté planteado en forma de proyecto, este es un camino de autodescubrimiento, como todos los emprendimientos de corazón. Algunas personas que están realizando el curso están entusiasmadas. Otras, empezaron llorando en la primera lección porque se dieron cuenta de que no viven las vidas que desean. Esa otra cara no depende del camino tanto como a veces pensamos. Depende de nosotros mismos.

Algún día quizá pueda compartir mi historia completa en mi blog. Por ahora, permíteme que te diga simplemente que sé de lo que hablo por experiencia propia.

Voy a los puntos concretos:

“Tener éxito como emprendedor es difícil”: Yo también he pensado esto algunas veces y entiendo que es lo que hemos aprendido a creer, que para triunfar hay que sufrir, esforzarse mucho y que los resultados son variables, dependen del mercado, de la competencia, de “hacerte un hueco”.

Hace ya un tiempo comprendí y pude ver que la mayor dificultad que encontramos es la que nos ponemos nosotros mismos cuando no nos permitimos seguir lo que realmente queremos. Se vuelve costoso, difícil, laborioso. Si lo afrontas como una montaña que has de escalar, sí, lo es, pero ese no es el camino que yo te propongo.

“Tardarás por lo menos un año en ver los primeros resultados”: esto puede ser así, sí. También más y también menos. Yo he montado negocios que han generado resultados el primer mes. Y también otros que apenas han dado nada en un año.

En el caso del camino hacia tus sueños que yo te propongo, no puedo decirte cuánto vas a tardar, porque eso va a depender de cuánto tardes en encontrarte contigo, pero te aseguro que cuando lo hagas todo fluirá de otra manera.

Eso sí, si quieres una recomendación, la mía siempre es que te des tiempo a ti mismo. Pensar en que puedes tardar un año me parece prudente, pero este camino te animará siempre a que sueltes cualquier tipo de auto-condicionamiento. Porque no hay reglas. Por eso yo no te doy ninguna. Tu potencial es ilimitado. Este proyecto ayuda a la gente a creer en sí misma.

Cuando en tu mente existe un condicionante, inconscientemente lo tomas como verdadero. Yo quiero apoyarte para que seas libre de esos condicionamientos, porque sé que puedes lograr más cosas de las que ahora imaginas, con un poco de ayuda. Lo veo cada día en quienes lo estamos siguiendo.

Eso sí, hay una clave importante: abrirse a todas las posibilidades. Cuanto más te centras en una sola, menos ves las que pasan a tu lado.

“Tendrás que trabajar muchas horas”: sí, es posible. Yo trabajo muchas horas, por gusto. Y muchas menos de las que trabajaba antes. Una vez estuve en una empresa, por cuenta ajena, en la que me iba a casa a las 11 de la noche, y porque apagaban las luces :). No creo que trabajar muchas horas sea algo negativo. Creo que depende de lo que te guste.

¿Se puede crear el camino a tus sueños, a la vida que deseas, poco a poco? Sí, sin duda. Al ritmo que sea mejor para cada uno. Pero hay una diferencia fundamental entre trabajar para llegar a una meta sufriendo el camino o hacerlo para vivir el camino.

Cuando te hablo de construir sueños no te hablo de metas, sino de empezar a vivir como quieres, desde el inicio, quizá aún no con todo el “chiringuito” montado, pero puedes aprender a disfrutar de lo que haces a cada paso. Eso, para mí, es lo esencial.

El camino es sólo un marco de trabajo, una vía. Y el resultado se puede conseguir, pero te recomiendo de corazón que sea cual sea el que elijas para tu emprendimiento, tanto el que te propongo como cualquier otro que responda a las dudas que planteas, lo hagas desde tu disfrute. Que cuides de ti interiormente en todo lo que hagas.

“No podrás poner pan en tu mesa por un tiempo”: Bueno, esto es como lo anterior, relativo. Pero sí me parece un buen punto. No tienes por qué abandonarlo todo para emprender. Hay muchas formas, muchas vías. Si tienes una familia que mantener y aún no tienes claro tu emprendimiento, es totalmente comprensible y loable que cuides primero de tu ahora.

Crear tus sueños no puede ser contrario a descuidarte a ti o a tu familia, tiene que ser un camino que emprendas a tu ritmo y sintiéndote a gusto con lo que haces.

“Te estresarás mucho al ver tus fracasos”: De nuevo, todo depende de tus expectativas y de tu actitud. Claro que te puedes estresar mucho, hasta que limpies toda la paja y encuentres el grano. Pero no el exterior, el interior.

Las cosas que te “funcionan” son las que más tienen que ver con lo que realmente es importante para ti en este momento. Y a veces pensamos que son otras diferentes.

Yo suelo usar una frase cuando la gente me pregunta: no deseo que me sigas a mí, lo que estoy haciendo es enseñarte a seguirte a ti. Ahí no hay fracaso, sólo descubrimiento. El estrés no lo produce lo que ocurre, sino el miedo interior a las consecuencias. Y esto también se puede superar y vivir de otra manera.

“Dormirás muy poco al principio y realmente no tendrás tiempo para nada”: Bueno, poco más que decir sobre esto. Está muy relacionado con lo del tiempo y el estrés. Mi consejo: duerme, descansa, ve a tu ritmo. Cuídate. Las cosas que hagas para tu bien no pueden ir en contra de tu bien. Si lo necesitas, cambia el ritmo. Tu sueño responderá, créeme.

Como conclusión te diré que no, no hablo de los puntos que planteas. Hay mucha gente en el mundo diciéndote lo difíciles que son las cosas, y yo apuesto por una forma de vida en la que las cosas son más fáciles.

No puedo decirte cómo vas a vivir tu camino y tu emprendimiento, pero puedo ayudarte a comprender mejor lo que ocurre en cada paso del camino para que puedas afrontarlo desde otra perspectiva. Porque, realmente, sólo es cuestión de perspectiva.

No quiero ayudarte a entrar en otro mundo de normas, sino a liberarte de las que tienes internas. No voy a decirte que va a ser difícil, porque no lo sé. Pero sí creo en ti y en que lo puedes lograr. En eso sí te voy a dar la mano.

No voy a darte las respuestas, porque las que tienes en tu interior, en tu propia sabiduría, son más valiosas que las que cualquiera te pueda dar. Pero sí voy a ayudarte a descubrirlas. Yo también tuve que aprender a descubrir la verdad de mi corazón.

Entiendo también que no todo el mundo resonará con esta forma de ver y hacer las cosas, que es posible que piensen que les va a faltar “algo”. Pero piensa algo también: quizá, precisamente los grandes emprendedores lo son porque no se plantearon los obstáculos, porque simplemente siguieron a su corazón y fueron resolviéndolos mientras se planteaban.

Yo no sigo a quienes creo que me venden “humo”, que lo ponen todo maravilloso. Pero es que ya tampoco sigo a nadie. Me sigo a mí.

Si tu interior te dice que este no es tu camino. ¡Adelante! Sigue el tuyo.

Muchísimas gracias por tu comentario y por la oportunidad de expresar estos pensamientos, que son casi un “segundo post” 🙂

Puedes ver el comentario de origen y su siguiente respuesta aquí.