Gestionar las emociones

Aprender a gestionar las emociones es el mayor reto humano. Cuando consigues hacerlo, todo lo demás se vuelve mucho más sencillo.

No es lo mismo ocultar o apartar que gestionar. Cuando has conseguido gestionar una situación emocionalmente, ésta no vuelve a interferir y es más sencillo seguir tu camino con claridad. No hay dolor acumulado, no hay resentimiento, no hay asuntos pendientes.

Muchas de las dificultades que encontramos en la vida, para conocer nuestros sueños, para conseguirlos o para disfrutar del camino, vienen porque esos asuntos pendientes aparecen en cuanto tienen ocasión. Siempre hay una intención positiva en todo. Aparecen para que los atendamos, para que los resolvamos, para que podamos liberarnos de ellos y seguir nuestro camino. Podemos apartarlos por un tiempo, pero volverán a aparecer, porque, en el fondo, son más prioritarios para nosotros que el propio proyecto en el que estemos trabajando.

Cualquier proyecto sirve como medio para encontrarnos a nosotros mismos, para poder experimentar lo que somos y para aprender a vivir. Cualquier cosa que hagamos la disfrutaremos mucho más si vamos, a su vez, creciendo personalmente. Y disfrutar de lo que hacemos abre las puertas.

Lo que nos gusta, en muchas ocasiones, se encuentra en cosas sencillas, cosas que quizá siempre han estado ahí.